Sunday, September 23, 2012

Vivimos en publico.






“Internet es una nueva experiencia para el ser humano. Al principio nos va a gustar mucho pero causara un cambio fundamental en la condición humana. Un día nos levantaremos y daremos cuenta que somos esclavos de ella: Nos habrá capturado a todos” 

 Josh Harris 1998

 En 1990 Josh Harris era considerado el nuevo Bill Gates de Internet. Un tipo excéntrico de 26 años con cara de empollon que solia ser entrevistado por publicaciones del tipo Wired y The New York Times.

 Visionario, genio de las computadoras, egocéntrico, exhibicionista y adelantado a su tiempo, este americano vio el enorme potencial de Internet creando una de las empresas de comunicación más exitosas de la década de los 90: PSEUDO.com. Fue el inventor de la televisión interactiva y las salas de chat y seria también uno de los “dot com kids” (chicos del punto com) que se harían ricos antes de cumplir los 30 años.

 Un buen dia, harto de trabajar, decidió vender su exitosa empresa a una multinacional. En 1999, con 90 millones de dólares en el banco Josh decidió tomarse un año sabático embarcarcandose en uno de los proyectos artísticos y antropológicos que considero mas importantes del siglo XX: “QUIET: WE LIVE IN PUBLIC” (traducción: “Silencio: vivimos en publico”). Un experimento sociologico (financiado por su propio bolsillo) que exploraría los efectos de la vida online, las comunidades virtuales, y la pédida de nuestra privacidad como individuos en un futuro no muy lejano. Para ello reuniría a 100 personas de distintas edades , razas y sexo, alquilaria un loft industrial en el centro de Manhattan, y los encerraría a todos juntos durante 30 días despojándolos de cualquier privacidad.

 El experimento consistía en lo siguiente:
 Un bunker gigantesco en medio de Manhattan equipado con 110 cámaras apuntando a las camas de sus inquilinos. Todo se haría en público: comer, beber, dormir, ir al wc e incluso mantener relaciones sexuales. No existiría privacidad alguna porque las cámaras apuntarían a todos los espacios (aseos incluídos). Cada uno podría acceder desde la pantalla de su cama a las actividades de los demás miembros.

 Las dos únicas condiciones para participar en este experimento serían:
 a) Firmar un papel comprometiéndote a no salir del bunker en un mes.
 b) Dar a su creador (Josh Harris) todos los derechos sobre lo que filmasen las cámaras(aunque te grabaran desnudo en el water). Ergo: Venderías tu privacidad, pero a cambio tendrías: 15 minutos de fama, alojamiento, barra libre, comida gratis y hasta un local de prácticas de tiro para desahogarte (teniendo en cuenta que las armas de fuego son algo muy normal para los americanos este punto no resultaba nada raro).

 Algo asi como Facebook en la vida real, pero en una versión de comuna hippie.


 Corría el año 1999 y toda la comunidad del artisteo Neoyorquino se apunto al experimento. Harris decía que en un futuro cercano el ciudadano medio tendría tantas ganas de convertirse en “celebrity” que borraría los limites de su privacidad ofreciendonos de forma voluntaria los mas íntimos detalles de su vida. Razón no le faltaba porque cientos de personas harían cola durante días delante de su oficina con la esperanza de ser uno de los afortunados elegidos.

Obvia decir que el experimento empezó de forma divertida y acabo como el Rosario de la Aurora.

 La pérdida de privacidad resultaba insufrible . La presión de ser constantemente observado convertiría a la mitad de los habitantes del bunker en actores de ellos mismos, y a la otra mitad en crispados individuos de mal carácter. Las peleas estaban a la orden del día y el peligroso cocktail debarra libre y armas de fuego auguraban tragedia. Algunos lucharon por mantener el equilibrio mental y otros pidieron a Josh acabar el experimento.

 Los vecinos del inmueble no hacían mas que escuchar tiros día y noche y llamaron a la policía. Entonces intervino la NYPD (New York Police Department) que no entiende mucho de arte.

 Corria la navidad de 1999 y los de azul se pensaron que aquello era una secta cuyos miembros preparaban un suicidio colectivo de Fin de Milenio y llamaron a la unidad anti-terrorista.Justo cuando el experimento estaba a punto de finalizar los GEOS entraron armados hasta los dientes y se llevaron detenido a todo el mundo.

 Un final muy apocalíptico y Americano.

 Dicho experimento fue grabado en un fantastico documental premiado en el festival de Sundance. “QUIET, WE LIVE IN PUBLIC” de Ondi Timoner no es sólo la historia de una performance interrumpida por el Gobierno, es una mirada a la naturaleza humana. Hacia dónde nos llevan las redes sociales e Internet en un futuro y cómo se esta apoderando despacio y sin darnos cuenta de nuestras vidas.

 Y es también una advertencia de su perversa habilidad para alejar a las personas entre ellas con la seductora excusa de “conectar a la gente” despojándolas de privacidad, robándoles sus datos personales , grabando sus gustos, hobbies, miedos, deseos etc…y sometiéndolas a una constante vigilancia a cambio de un reconocimiento y 15 minutos de fama -no una vez como predijo Andy Warhol-, sino todos los días.En otras palabras: las redes sociales nos han convencido para que cambiemos unas relaciones reales por otras virtuales a cambio de nuestros datos.

 Cualquier psicólogo de tercera sabe que aislar al individuo de sus círculos primarios (familia y amigos) es la mejor manera de debilitarlo, haciéndolo mas vulnerable frente a las influencias exteriores. De esta manera consumirá productos inecesarios que le “proporcionarán” la felicidad y “llenarán” su vacío emocional. O existencal.De ahi que al capitalismo exacerbado le interesa aislarnos. El problema es que tal como sentenció Cicerón “No hay meta ni honor que consiga saciar el ansia de reconocimiento” y los creadores de las redes sociales lo saben. Las agencias de datos también.



 Internet es el paraíso de los socialmente inadaptados porque les permite convertirse en lo que quieran desde la comodidad de su sofá y sin quitarse la bata de guata. Comida, sexo, amigos, bingo, regalos de navidad etc se pueden adquirir a golpe de ratón.

 Cada vez hay menos excusa para salir de casa. “Orwell estaba profundamente equivocado: el Gobierno no nos impone al Gran Hermano, es la gente la que lo reclama a gritos” decía Josh Harris hace poco en una entrevista al New York Times. Y es que acostumbrado a ver el teatro desde su sofá, el ser humano invierte el proceso y convirte su sofá en el teatro. Un mini auditorium rodeado de cámaras desde donde, muy pronto, interaccionaremos virtualmente con los demás. Un lugar donde veremos a todos y todos nos podrán observar también a nosotros. Un sitio donde no podremos disfrutar nunca mas de nuestras vidas reales porque nos habremos convertido en esclavos de la pantalla.

 “Hace muchos años los leones y los tigres eran los reyes de la selva hasta que un buen día acabaron en un zoo. Sospecho que los humanos llevamos el mismo camino” 

 Josh Harris 2006

 ………………………………………………….. P.D : Todo esto quedó filmado en un interesantísimo documental que recientemente gano el festival de cine independiente de Sundance : “WE LIVE IN PUBLIC” de Ondi Timoner. Desde aquí lo os lo recomiendo fervientemente.












No comments:

Post a Comment